Aldo Moro AnefoHace unos pocos días hizo 40 años. Aldo Moro fue secuestrado después de que un comando de la Brigadas Rojas (formado por una decena de personas) asesinara a sus cinco escoltas. Moro se dirigía a un debate parlamentario en el que el gobierno encabezado por Giulio Andreotti (democristiano, como él) iba a someterse a una moción de confianza… con el apoyo del Partido Comunista Italiano (PCI), del que era secretario general Enrico Berlinguer.
ra la plasmación de la apuesta estratégica por el “compromiso histórico”. Para Moro, esa idea -equivalente al establecimiento de un gobierno de concentración nacional entre los dos partidos que dominaban la política italiana desde el final de la II Guerra Mundial- era muy sugestiva. Se abriría así una etapa nueva de apertura social y de colaboración de la Democracia Cristiana (DC) de Moro y Andreotti con el PCI, el mayor partido comunista de Europa Occidental. Entonces, la inclusión de partidos comunistas en gobiernos europeos era un tema tabú en países –como Italia- miembros de la OTAN.
En aquel 16 de marzo de 1978 –fecha precisa del secuestro de Aldo Moro- el Partido Comunista Italiano de Berlinguer había tomado algunas distancias respecto a la URSS y al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Con el PCE español y el PCF francés (éste más dubitativo en esa línea de distancia práctica hacia el Kremlin), el PCI caminaba ya por “la senda del eurocomunismo”: los soviéticos ya no podían ser la luz que iluminaba a los comunistas occidentales.
De modo que la idea era que el PCI apoyara aquel gobierno encabezado por Andreotti sin llegar a participar en el mismo; es decir, sin que hubiera ministros comunistas. Finalmente, tras varias filigranas políticas y anuncios contradictorios, el PCI se abstuvo en el voto de la moción de confianza. Se acababa de saber que las Brigadas Rojas (BR) habían secuestrado a Moro tras asesinar a sus escoltas.


Rusia tiene como objetivo desestabilizar Europa y desmotivar el voto en las elecciones de 2019. A las noticias falsas se unen ahora los fake videos, que pretenden transformar la opinión pública. La UE quiere lanzar una gigantesca campaña de comunicación.
El derribo de la radiotelevisión pública en Suiza habría sido un mazazo para el pluralismo y también contra la democracia en Europa. Afortunadamente, en el referéndum celebrado el 4 de marzo, los suizos –por una mayoría notable, 71,6%- han rechazado anular el canon o impuesto que pagan para el mantenimiento de los servicios públicos de radio y televisión.
ECFR
En los tiempos de la Yugoslavia socialista los servicios públicos se hacían cargo de las tareas de mantenimiento de los edificios que, en su mayoría, estaban en manos de las cooperativas de vivienda. Con las privatizaciones y la desintegración del país, cada propietario se hizo cargo de su piso y el funcionamiento de los ascensores y el telefonillo, el arreglo de la fachada, la limpieza de las escaleras y el adecentamiento de los buzones de correo dependió por primera vez de la comunidad de vecinos. No debe resultar extraño, por tanto, que el aspecto de las zonas comunes, en muchos edificios del espacio exyugoslavo, deje mucho que desear en relación al interior de las casas, que luce según el buen criterio individual y el dinero que haya en la cuenta corriente. Nunca fue fácil lograr la armonía desde el primer día en una comunidad de vecinos.
