Publicado originalmente en Periodismo Global, la otra mirada.
Patriotismo constitucional
Ni banderas, ni escudos, ni religiones, ni ancestrales tradiciones (que como mucho tienen dos siglos). En una sociedad democrática y plural la Constitución es el punto de encuentro común, las bases para que todos podamos desarrollar nuestros proyecto personales y colectivos de manera pacífica.
La Constitución es la patria política, la polis común.El patriotismo constitucional,en la visión de Habermas, es la identificación y el compromiso con los valores de la Constitución, que nos hace ciudadanos y que nos reconoce derechos, pero también nos exige una activa participación y una serie de deberes cívicos.
La lengua, en este caso el español, es una patria global, que nos permite compartir marcos mentales con más de 400 millones de seres humanos. La lengua es la patria mental.
rNo soy de homenajes ni de celebraciones, pero valga esta reflexión personal ahora que la Constitución española cumple 40 años y por aquello de que uno no sabe si podrá celebrar los 50 (por los avatares políticos o la desaparición personal).


Desde que el ex Rasputín del presidente Trump, Steve Bannon, anunció su intención de aunar a las fuerzas ultranacionalistas de la vieja Europa, parece haberse agudizado la batalla política por el control del Parlamento de Estrasburgo.
Acostumbrados al diario bombardeo informativo sobre los escándalos y corrupciones que afectan a altos cargos de la política y de los partidos, llama poderosamente la atención que una gran parte de nuestros conciudadanos europeos no perciban a España como un país especialmente corrupto. Así lo muestra el último barómetro del Real Instituto Elcano (RIE) sobre la imagen de España, y para cuya elaboración ha entrevistado a casi cuatro mil ciudadanos de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Holanda, Polonia, Suecia, Portugal y Bélgica. En esta última ha realizado encuestas, más profundas si cabe, tanto en la región de Valonia como en la de Flandes, por ser escenario de gran parte de la actividad política de los prófugos y secesionistas catalanes.
Una reciente columna de Xavier Vidal Folch bajo el título Dicen que nos van a freír a impuestos (El País, 09/10/18) pone en evidencia –como es hábito en él- la descarada hipocresía de los detentadores de cualquier poder –en este caso, el financiero- compadeciéndose de sus clientes consumidores/ciudadanos por el mal que van a sufrir como consecuencia del traslado a ellos que el propio productor/decisor/Banca va a llevar a cabo respecto del importe –poco o mucho- de un impuesto o tasa que, según justicia fiscal, le correspondería a él pagar.
No es que se desgañitara, porque no es su estilo, pero Angela Merkel había advertido una y otra vez en la campaña electoral del Estado federado de Hesse que se trataba de elecciones regionales, no nacionales, que se trataba de Hesse, no de Berlín, y que el votante que tuviera algún problema con el gobierno podría enviarle una carta, pero que, por favor, pensara en lo regional, no en lo nacional.
Al anunciar que Estados Unidos se retirará del Tratado que regula el despliegue de fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF) en Europa, el presidente Donald Trump ha dado un paso más en la ofensiva que mantiene contra los acuerdos de libre comercio, protección ambiental, derechos humanos y refugiados. Esta decisión provocará nuevas tensiones con Rusia y volverá a situar a Europa en un escenario de alta inseguridad.
Nuevo Eurobarómetro Octubre 2018