Publicado originalmente en Atalayar.com
Alexei Navalni es por ahora el último crítico del presidente ruso, Vladimir Putin, en engrosar la larga lista de los que se han despedido de este mundo o han estado al borde de la muerte. Navalni era el líder opositor que logró movilizar a miles de manifestantes tanto contra el supuesto amaño de las elecciones en Rusia como contra las reformas constitucionales que permitirán a Putin regir los destinos de Rusia hasta 2036.
Como todos los que se le han enfrentado abiertamente, Navalni ya sufrió un intento de aniquilación mientras purgaba una pena de prisión por haber instigado precisamente la celebración de manifestaciones contra Putin. Según su abogada, Olga Mijailova, le envenenaron con una sustancia tóxica que le provocó graves quemaduras en el rostro.


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Durante los últimos seis meses desde estas líneas hemos venido defendiendo que, en la Unión Europea a través de sus instituciones, después de tres semanas de desconcierto, en febrero y marzo, se estaban dando pasos decisivos en la profundización del proyecto federal europeo, como consecuencia de la lucha contra el coronavirus.
El próximo 1 de julio, Alemania asume la presidencia de turno de la Unión Europea. En el programa semestral, se incluye la organización de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Mientras que las instituciones de la UE todavía no se han puesto de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo, la coalición Citizens Take Over Europe (los ciudadanos toman Europa) propone que se incluya a los ciudadanos en el proceso desde el principio.
Desde la gravísima crisis financiera de 2008 han proliferado los augures de la desaparición de la Unión Europea. Ciertamente, los momentos críticos la han puesto a prueba y quienes apostaban por la implosión jugaban con bastantes posibilidades de acertar. El desgarro de la crisis migratoria y los jirones de energía malgastados en el brexit, han testado la solidez del proyecto más grandioso de unificación y cesión voluntaria de soberanía de la historia. Ahora, la pandemia del coronavirus ha provocado un nuevo movimiento sísmico, que aún amenaza los cimientos mismos de la UE.
