Articulos

La lista de Putin no es la de Schindler

Publicado originalmente en Atalayar.com

Alexei Navalni es por ahora el último crítico del presidente ruso, Vladimir Putin, en engrosar la larga lista de los que se han despedido de este mundo o han estado al borde de la muerte. Navalni era el líder opositor que logró movilizar a miles de manifestantes tanto contra el supuesto amaño de las elecciones en Rusia como contra las reformas constitucionales que permitirán a Putin regir los destinos de Rusia hasta 2036. 

Como todos los que se le han enfrentado abiertamente, Navalni ya sufrió un intento de aniquilación mientras purgaba una pena de prisión por haber instigado precisamente la celebración de manifestaciones contra Putin. Según su abogada, Olga Mijailova, le envenenaron con una sustancia tóxica que le provocó graves quemaduras en el rostro.

La lista de Putin no es la de Schindler

Apuntes y lecturas de la pandemia: la nueva normalidad

Publicado originalmente en Periodismo Global, la otra mirada.

uso mascarilla exterior

Así que esto era la nueva normalidad: convivir con el riesgo permanente del virus mortal.

Desde el 9 de mayo, fecha de mi última entrada en este blog, han pasado muchas cosas. Entre otras, la discusión de que podría ser esa “nueva normalidad” que nos proponían nuestros dirigentes.

En paralelo al aplanamiento de la curva en los países europeos, filósofos, sociólogos o economistas reflexionaban sobre cómo sería nuestra nueva vida personal, como cambiaría nuestra identidad, nuestras relaciones sociales o económicas. Se partía del supuesto de que, una vez contenida la primera oleada, con medidas de distancia social y control se evitaría una segunda oleada y la epidemia quedaría limitada a brotes aislados. Pero no, todo era más sencillo: la nueva normalidad consiste en intentar hacer una vida normal con multitud de restricciones y con el peligro de contagiarse en cualquier momento. La nueva normalidad es vivir en la incertidumbre. En la nueva normalidad, la persistencia amenazadora del virus frena la recuperación económica y la normalización de las relaciones sociales.

El plan de recuperación: un paso importante en la solidaridad federal

Falta la reforma de los Tratados que exige su aplicació.

europa fiscalidad ugtDurante los últimos seis meses desde estas líneas hemos venido defendiendo que, en la Unión Europea a través de sus instituciones, después de tres semanas de desconcierto, en febrero y marzo, se estaban dando pasos decisivos en la profundización del proyecto federal europeo, como consecuencia de la lucha contra el coronavirus.

Primero fue la Comunicación de la Comisión Europea del 13 de marzo, después vino la decisión de Banco Central Europeo del 18 de marzo y acto seguido llegaron un conjunto de medidas del Eurogrupo, del Consejo, y especialmente las tres del Parlamento Europeo del 17 de abril, 15 de mayo y 18 de junio. Las dos primeras sobre el plan de recuperación y la tercera en torno a la Conferencia sobre el Futuro de Europa. La relevancia de las resoluciones del Parlamento Europeo estriban en que se aprueban por las tres o cuatro principales fuerzas políticas de la eurocámara: populares, socialistas, liberales e incluso los verdes y algunos no inscritos que representan más del 60% del Parlamento y, por tanto, la legitimidad de la soberanía ciudadana europea, que pidieron y apoyaron un plan de recuperación presentado por la Comisión Europea y respaldado por el Marco Financiero Plurianual 2021-27, es decir, por el presupuesto comunitario, que prácticamente lo doblaba.

El cambio se hará esperar en una Polonia fracturada

Artículo publicado originalmente en Atalayar.com

La ajustadísima victoria del actual presidente de Polonia, Andrzej Duda, frente al alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, es un revés para quienes aspiraban a reponer plenamente sobre los raíles europeos a un país al que Bruselas ha abierto hasta cuatro expedientes por considerar que sus reformas ponían en peligro el estado de derecho. Respaldado por el gobernante Partido Ley y Justicia (PiS), Andrzej Duda es el ejecutivo cabal de los programas diseñados por Jaroslaw Kaczynski, considerados el arquetipo del integrismo: una Justicia tutelada por el Ejecutivo; una abominación de los derechos de la comunidad LGTB; una férrea oposición a las cuotas de admisión comunitaria de inmigrantes y refugiados, y una visión bastante laxa respecto de los equilibrios medioambientales. Todo ello aderezado, además, con un sistema de pensiones blindado y de subvenciones y ventajas a la población más envejecida. 

El cambio se hará esperar en una Polonia fracturada

Por una Conferencia sobre el Futuro de Europa centrada en los ciudadanos

Publicado originalmente en Voxeurop.eu

ctoeEl próximo 1 de julio, Alemania asume la presidencia de turno de la Unión Europea. En el programa semestral, se incluye la organización de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Mientras que las instituciones de la UE todavía no se han puesto de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo, la coalición Citizens Take Over Europe (los ciudadanos toman Europa) propone que se incluya a los ciudadanos en el proceso desde el principio.

La presidencia de turno alemana de la UE a partir del 1 de julio coincide con un momento crítico en la historia europea tras la pandemia de la covid-19. Durante 6 meses, Angela Merkel desempeñará un papel fundamental definiendo el alcance y el formato de la Conferencia sobre el Futuro de Europa y negociando el proclamado fondo “Next Generation EU” de 750 mil millones de euros, que duplicará el presupuesto de la Unión Europea. El plan se anunció a finales de mayo y se presentó como el remedio para afrontar el impacto de una crisis mundial inaudita sin dejar de invertir en la transición ecológica y digital. Las decisiones que se tomen en los próximos meses pondrán en juego la legitimidad de la UE. En un periodo en el que más de 125 000 personas han muerto en Europa, las economías de los Estados miembros se han visto profundamente afectadas por el impacto del virus y se prevé una caída del 7,5 por ciento del PIB este año.

Y después de Putin, más Putin

Publicado originalmente en Atalayar.com

Si Dios le concede una larga vida, Vladimir Vladimirovich Putin estará al frente de los destinos de Rusia al menos hasta 2036, sobrepasando incluso las tres décadas del “padrecito” Stalin. Su rotunda victoria en el largo referéndum de siete días para aprobar las 206 enmiendas constitucionales le conceden la legitimidad que buscaba, una vez que Duma y Tribunal Constitucional ya le habían dado su visto bueno.

El antiguo coronel del Comité de la Seguridad del Estado, el temible KGB, le tiene bien tomada la medida al pueblo ruso. Su deriva conservadora y nacionalista ha devuelto el orgullo perdido a una nación que se creyó hiperpotencia, en pie de igualdad con Estados Unidos durante la Guerra Fría, pero que se sintió miserable y humillada cuando el derrumbamiento del Muro de Berlín (1989) y de todo el sistema comunista dejó al descubierto la triste realidad del otrora denominado “paraíso socialista”. 

Y después de Putin, más Putin

El momento hamiltoniano de la Unión Europea

Atalayar Reunión Consejo EuropeoDesde la gravísima crisis financiera de 2008 han proliferado los augures de la desaparición de la Unión Europea. Ciertamente, los momentos críticos la han puesto a prueba y quienes apostaban por la implosión jugaban con bastantes posibilidades de acertar. El desgarro de la crisis migratoria y los jirones de energía malgastados en el brexit, han testado la solidez del proyecto más grandioso de unificación y cesión voluntaria de soberanía de la historia. Ahora, la pandemia del coronavirus ha provocado un nuevo movimiento sísmico, que aún amenaza los cimientos mismos de la UE. 

En los 35 años desde que España y Portugal se unieron a la CEE

 

El 12 de junio de 1985, España y Portugal firmaron el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas, celebrándose sendas ceremonias en la mañana en el monasterio de los Jerónimos de Lisboa y por la tarde en el Palacio Real de Madrid. Se convirtieron en parte del proyecto político más extraordinario de la segunda mitad del siglo XX. Para nuestros dos países, esta adhesión se confunde con la democracia: pertenecer a la entonces CEE no sería posible sin democracia; y la democracia sería muy frágil, y quizás incierta, sin adhesión.

La revolución de 1974 en Portugal allanó el camino para las elecciones constituyentes y una nueva Constitución. El Primer Gobierno Constitucional, presidido por Mário Soares, pidió inmediatamente, en 1976, que Portugal se uniera al Mercado Común. El Gobierno de Sá Carneiro y Freitas do Amaral, en 1980, relanzó el proceso, que, mientras tanto, la inestabilidad gobernativa había paralizado. Bruselas pronto definiría que Portugal y España entrarían en la misma fecha, si el proceso de España, que comenzó más tarde, avanzase a buen ritmo. Así sucedió, de nuevo en un gobierno presidido por Mário Soares.

En los 35 años desde que España y Portugal se unieron a la CEE
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