Publicado originalmente en agendapublica.es
Cada vez que el Tribunal Constitucional Federal alemán se pronuncia sobre la validez de alguna de las medidas con las que Europa ha afrontado sus múltiples crisis, una avalancha de opiniones críticas cae sobre él desde todos los puntos geográficos del Viejo Continente, incluido el español. Basta recordar lo sucedido en mayo del año pasado, cuando los guardianes de la Constitución germana hicieron explícitas sus dudas sobre la validez del programa de compra masiva de deuda del Banco Central Europeo (el famoso quantitative easing). Se habló de “rebelión desleal”, de una acción que “oscurece el futuro de Europa”, incluso de “petardazo de Berlín hacia Europa”. Nada tiene de extraño, pues, que una nueva serie de juicios marcadamente negativos haya seguido al auto de 26 de marzo por el que los magistrados alemanes frenan cautelarmente la ratificación de los planes de recuperación europeos, el así llamado programa Next Generation. En tal sentido, ya ha habido quien ha hablado, incluso, de “piromanía” de los jueces de Karlsruhe.


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