9.41°C
الإثنين, نيسان 6, 2026

All Stories

Relanzar la Unión Europea

relanzar la union europeaHace 60 años que se firmó el Tratado de Roma con el que se inició el proceso hacia la Unión Europea. Una unión que no solo ha significado la superación de toda una época histórica de terribles guerras entre europeos sino que también ha establecido el espacio político, económico y social más democrático y avanzado del planeta. Durante casi siete décadas los europeos hemos ido poniendo en común los instrumentos de nuestra unión, desde aquella lejana asociación del carbón y del acero, pasando por la unión aduanera del Tratado de Roma, el mercado interior del Acta Única y el euro del Tratado de Maastricht, hasta la Unión Europea del Tratado de Lisboa.

Hoy observamos, con creciente inquietud, la situación por la que atraviesa nuestra Unión. La dura crisis económica, y su deficiente tratamiento, en el marco de la mundialización y la acelerada revolución tecnológica, han hecho aflorar nuevas y viejas contradicciones que están sometiendo a la Unión a una dura prueba que pone en cuestión hasta su propia existencia. La mayor de estas quiebras es el descontento social, en amplias capas de la ciudadanía europea, que se traduce en un desapego hacia el proyecto europeo en su actual encarnación. El resultado del referéndum británico (Brexit), unido a las posiciones de la nueva Administración estadounidense, ha supuesto una potente señal de alarma de que el desarrollo de las cosas europeas no van bien. Porque no se trata solo de Reino Unido. Las posiciones euroescépticas o claramente contrarias a la UE avanzan en varios países. Desde populismos, de uno u otro signo, nacionalismos de nueva y vieja factura, hasta ataques descarados a la existencia de la Unión. Todos ellos bajo el denominador común del rechazo a las políticas que conduzcan a una Europa cada vez más unida; la puesta en cuestión de la validez del euro y la pretensión de regresar a los viejos modelos de Estados nación. Empeño que, de consumarse, nos introduciría en una senda de peligrosas incertidumbres y de creciente impotencia, en un mundo cada vez más interdependiente, pero hegemonizado por grandes poderes políticos y económicos globales. Y sin ninguna garantía de que no regresásemos a los enfrentamientos de antaño.

¡Larga vida a la Europa de los 27!

La nueva Europa que nace al cumplir los 60 años deberá cimentarse en su propia Seguridad y Defensa, pero reforzando los valores que la distinguen

eu“La naciones soberanas del pasado ya no pueden resolver los problemas del presente”, proclamaba Jean Monnet para justificar el nacimiento de su criatura: la unión de las naciones europeas, tras tantos siglos de luchar entre sí para dirimir sus diferencias y alzarse con la supremacía sobre las demás.

La que hoy está consagrada como Unión Europea cumple sus primeros 60 años aquejada de importantes dolencias. Sin embargo, será ella sola, con todos sus miembros, la que decidirá finalmente si quiere vivir más y en mejores condiciones o prefiere languidecer hasta desaparecer y permitir que la devoren sus demonios, propios y ajenos.

Es absolutamente algo inédito que algún miembro de este club quiera pedir la baja, pero así ha sucedido. El Reino Unido, además, no es un socio cualquiera, y sus razones para marcharse, por mucho que resulten incomprensibles a ojos de buena parte de los demás europeos, son plenamente respetables. Ya no es probable que los que se quedan se chupen el dedo y admitan que la ruptura será en un ambiente de aterciopelada concordia. El Brexit será duro, como corresponde a un país que ha sido grande y hegemónico en su historia y aún mantiene un prestigio incontestable.

Sería injusto no reconocer las aportaciones de Londres a la fortaleza y desarrollo de la Unión Europea, especialmente en el reforzamiento de sus valores democráticos, pero ello no obsta para que también quede en la memoria la ingente cantidad de trabas que los gobiernos británicos de todo signo, conservadores o laboristas, han puesto a la construcción europea.

Holanda: un mensaje optimista para vencer a la extrema derecha

Publicado originalmente en http://www.huffingtonpost.es

Holanda un mensaje optimista para vencer a la extrema derechaLa derrota de la extrema derecha en las elecciones holandesas es una gran noticia para la democracia y, desde luego, para la Unión Europea. Una enorme mayoría de electores ha apoyado a los partidos europeístas. Por esa vía, los ciudadanos han dicho no a los vientos populistas, racistas y xenófobos que alientan Trump y Downing Street.

Lo que me llama la atención, sin embargo, es que muchos comentaristas afirmen que esta es la primera final ganada por la UE de las otras tres que le quedan por jugar: Francia, Alemania e Italia. Me da la impresión de que echan mal las cuentas.

Es verdad que en Francia el partido fascista de Marine Le Pen sigue concitando en los sondeos -que se han equivocado una vez más en Holanda, esta vez para bien- un porcentaje de apoyo preocupante que le permitiría pasar a la segunda vuelta (por cierto, no sería la primera vez, porque su padre ya lo consiguió hace años). Pero las mismas encuestas señalan que en esa segunda y decisiva votación sería ampliamente derrotada por Macron, el candidato europeísta que hoy por hoy se ha convertido en el referente de los demócratas franceses.

Foro Parlamento Europeo-APE sobre “Turquía, un vecino lejano”

TURQUIAEl golpe de Estado de julio de 2016 es el equivalente al incendio del Reichtag. Guarda una gran semejanza, ya que Turquía ha entrado en una espiral semejante a la de la Alemania de 1933, especialmente en la brutal represión posterior, entonces desatada en la Alemania nazi y hoy en la Turquía de Recep Tayyip Erdogan”. La comparación es de Cengiz Çandar, que fuera consejero del presidente Turgut Ozal (1989-1993) y autor del bestseller Mesopotamia Express. A Journey in History”.

Çandar intervenía en el Foro convocado por la Oficina del Parlamento Europeo en España y la Asociación de Periodistas Europeos, celebrado en la sede de la Fundación del Diario Madrid. Junto a él se sentaban los eurodiputados Juan Fernando López Aguilar, del grupo Socialistas y Demócratas por el PSOE, y Maite Pagazaurtundúa, portavoz del UPyD y miembro suplente de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior en la Eurocámara.
El moderador del debate, Rafael Panadero, jefe de Internacional de la Cadena SER, puso sobre la mesa la primera gran cuestión: Turquía es un vecino insoslayable, pero ¿es un socio?

Libro Blanco sobre el futuro de Europa: Vías para la unidad de la UE a 27

futuroBruselas, 1 de marzo de 2017

Al prepararnos para celebrar el 60º aniversario de la UE, miramos hacia atrás y vemos siete décadas de paz y una Unión ampliada de 500 millones de ciudadanos que viven en libertad en una de las economías más prósperas del mundo. Al mismo tiempo, la UE debe mirar hacia el futuro y considerar la manera en que va a perfilar una visión de su porvenir con 27 Estados miembros. El Libro Blanco recoge los principales desafíos y oportunidades de Europa en el próximo decenio. Presenta cinco escenarios sobre cómo podría evolucionar Europa de aquí a 2025 dependiendo del camino que decida tomar.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha declarado lo siguiente: «Hace 60 años, los padres fundadores de Europa optaron por unir el continente con la fuerza de la ley y no mediante la fuerza de las armas. Podemos estar orgullosos de lo que hemos logrado desde entonces. Nuestro día más sombrío en 2017 seguirá siendo mucho más alegre que cualquiera de los vividos por nuestros antepasados en el campo de batalla. Ahora que celebramos el 60.º aniversario de los Tratados de Roma, es el momento de que una Europa unida de 27 Estados perfile una visión para el futuro. Es el momento del liderazgo, la unidad y una determinación común. El Libro Blanco de la Comisión presenta una serie de sendas diferentes por las que puede optar esta UE de 27. Es el inicio del proceso, no el final, y espero que a partir de ahora tenga lugar un debate franco y amplio. La forma dependerá de la función. El futuro de Europa está en nuestras propias manos».

Cuando hay que pelear por lo evidente

Toca moverse por defender la Unión Europea, porque más allá de las críticas que podamos hacer a algunas, o muchas, de sus decisiones, es la propia casa la que está en riesgo de colapso.

pelear por lo evidenteLos europeístas estamos llamados el próximo 25 de marzo en Roma a una manifestación en defensa de la UE, de sus valores, de su historia y del proceso hacia la Unión Política. Ese día se cumplen 60 años de la firma de los llamados Tratados de Roma que alumbraron la Comunidad Económica y Europea, la base sobre la que años después se ha construido el instrumento más eficaz del Viejo Continente para hacer frente a los retos de la guerra y de la globalización, y que ahora se encuentra seriamente amenazado. Pero que nadie se confunda: el futuro de nuestra democracia está en la UE; o la fortalecemos, o me temo que no hay futuro.

Parece claro: es una operación matemática de pros y contras con un resultado aplastante. Y, sin embargo, hay que pelear por lo evidente. Porque surgen enemigos por doquier, a uno y otro lado del Atlántico y, muy especialmente, en nuestra propia casa. Toca moverse, más allá de las críticas que podamos hacer a algunas, o muchas, de sus decisiones, porque es la propia casa la que está en riesgo de colapso.

Tratados de Roma:Cuando se soñó con los Estados Unidos de Europa

estados unidos europaLa Unión Europea pasa por un momento crítico: reina el euroescepticismo, priman los intereses nacionales sobre los comunitarios, el individualismo sobre la solidaridad, se gobierna a espaldas del ciudadano... Nada nuevo. Salvando distancias, así nació su predecesora, la Comunidad Económica Europea (CEE), hace ahora sesenta años.

Tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial, se volvió a recuperar el discurso de unidad europea del periodo de entreguerras. Era necesario reconciliar a Europa y sobre todo a Francia y Alemania. En 1948 nacen el Movimiento y el Consejo Europeo, y en 1951, seis países (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) creaban la CECA, el mercado común del carbón y el acero, las materias primas que originaron las últimas guerras en el continente. Pero cuando se quiere dar un paso más hacia la integración con la Comunidad Europea de Defensa, el rechazo del Parlamento francés en 1954 impide formar un ejército europeo lo que conllevaba una política exterior común y avanzar hacia la unidad política, hacia los Estados Unidos de Europa con los que soñaban los europeístas. Para éstos, el modelo a imitar era el estadounidense: lograr que Europa fuera una potencia industrial y militar, con un alto nivel de bienestar.

Donald Tusk tiene razón

No es hora de la inacción ante las amenazas que se ciernen sobre Europa, sino del coraje.

Etuskn vísperas de la reciente cumbre de Malta, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, envió una carta a los veintisiete jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Unión Europea, y no sé si también a la señora May, aunque no merecería ser receptora de la misiva. Parece ser que a algunas cancillerías, y también a algunos sectores de la opinión pública europea, el tono de la carta, ciertamente dramático, fue estimado excesivamente beligerante y alarmista. ¿Es eso así? ¿Se pasó de frenada el polaco Tusk en el ejercicio de sus funciones de presidente del Consejo?

En su carta Tusk se refería a “tres amenazas” a las que se enfrenta la Unión Europea, calificándolas como “los retos más peligrosos desde la firma del Tratado de Roma”. ¿Debemos tomárnoslas muy en serio? ¿Son tan reales como las describe Tusk?

La primera amenaza es de de carácter externo y está relacionada con la nueva situación geopolítica en el mundo y alrededor de Europa. La novedad, que resulta determinante, de este escenario es que por primera vez en setenta años hay una administración norteamericana que no sólo no apoya como aliado y amigo el proceso de integración europea sino que, con hechos y gestos evidentes, reiterados y provocativos, está dando muestras de una clara hostilidad a la Unión Europea misma y a su sentido histórico. A lo largo de su proceso de integración Europa contó siempre con la comprensión y sostén de los Estados Unidos. Una Europa unida y fuerte se convirtió en elemento estratégico de la política exterior norteamericana. Podía pensarse que ello fue así por exigencia de la “guerra fría”: la unidad europea se consideraba indispensable para la defensa del mundo libre frente al expansionismo soviético. Pero esta visión mantuvo su continuidad después de la caída del muro de Berlín, con presidencias tanto republicanas como demócratas. Las relaciones transatlánticas prosiguieron intensas y deberían haber dado un ulterior paso con el ambicioso acuerdo de libre comercio.

Please fill the required field.
Image

Download Our Mobile App

Image
Image