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Manual europeo urgente ante Trump

Publicado originalmente en El Huffingtonpost

Donald Trump

Leerán muchos análisis de profundidad sobre las causas y las consecuencias de la victoria de Donald Trump. El mío no pretende serlo, pero sí aspira a dejar a bote pronto y para su reflexión media docena de ideas claras:

Trump ha ganado porque le han votado libremente 57 millones de ciudadanos norteamericanos. Nadie ni nada les obligaba a hacerlo. Sabían perfectamente qué candidato y qué propuesta política estaban apoyando con su papeleta: populismo, xenofobia, racismo, machismo, capitalismo salvaje y amistades como la de Vladimir Putin estaban incluidos en la oferta con nitidez. Por tanto, 57 millones de estadounidenses han llevado a la Casa Blanca a un presidente que, probablemente, actuará en consecuencia (aunque todos esperamos que los frenos y contrapesos de la democracia estadounidense funcionen eficazmente una vez más). Que luego no digan aquello de "yo no lo sabía", porque tanto ellos como los 56 millones que han apostado por Hillary eran plenamente conscientes de lo que estaba en juego.

Esos votantes no viven en Marte, sino en los Estados Unidos de América. Algo muy grave tiene que fallar en ese país para que la mayoría de sus electores hayan elegido presidente a Trump con tan sugestivo programa. Si la voluntad individual es la que introduce la papeleta en la urna, las condiciones objetivas juegan un papel determinante en hacerlo. ¿Por qué subsisten el racismo y la xenofobia con tales niveles de intensidad en un país que terminó su Guerra Civil hace 151 años?, ¿cómo es posible que al primer presidente afroamericano le vaya a suceder su antítesis en un movimiento tan brutalmente pendular?, ¿seguirá siendo imposible que una mujer acceda a la Casa Blanca? Una cosa más: no hace mucho afirmé en un debate que la gestión de la presente crisis económica no había sido mejor en USA que en la UE y me cayeron chuzos de punta. Me temo, sin embargo, que no iba tan desencaminado a la vista de los resultados electorales.

1956, la revolución húngara que avergonzó a la izquierda

seminario 1956 revolucion hungaraDurante muchos años el levantamiento de Hungría contra el poder comunista y las imposiciones de Rusia apenas obtuvo reconocimiento entre las nutridas filas de la izquierda europea. La potente maquinaria propagandística soviética compró literalmente a numerosos intelectuales, que se encargaron de minimizar aquel episodio como una contrarrevolución fascista.

Obviamente, no todos comulgaron con aquella inmensa rueda de molino, y ahí estuvieron, entre otros, Arthur Koestler, Hannah Arendt o Albert Camus, que escribió La sangre de los húngaros, para demostrarlo.

Este 4 de noviembre se cumplen 60 años de la entrada a sangre y fuego en Budapest de las 17 divisiones del Pacto de Varsovia para aplastar las “contrarrevolucionarias” aspiraciones que el primer ministro Imre Nagy había planteado a Moscú: libertad de pensamiento, de expresión y de reunión; pluralidad de partidos políticos, y neutralidad del país con salida inmediata de las tropas de ocupación soviéticas, es decir exactamente lo mismo que había conseguido Austria un año antes, en 1955.

Enikó Gyóri, la embajadora de Hungría en España, ha tenido la feliz idea de impulsar una jornada de memoria, debates y recuerdos, que ha reunido bajo la hospitalidad de la Fundación Areces y la colaboración del CEU a numerosos catedráticos, exiliados forzosos de entonces e historiadores, para glosar y analizar el significado de la Revolución de Hungría de 1956 y su colateral impacto en España.

Hace casi 500 años, Lutero y sus 95 tesis: su impacto en la Europa de hoy

lutero

Aquel otro 31 de octubre, en 1517, hace casi cinco siglos, un monje católico agustino llamado Martín Lutero, teólogo y profesor universitario, clavó sus 95 tesis en las puertas de una iglesia de Wittemberg (Sajonia Anhalt, Alemania). Así empezó la Reforma, movimiento religioso y político que resultaría decisivo para el porvenir de Europa y la civilización europea.

Y aunque quien esto firma no sea precisamente lo que se dice un creyente, la idea de las 95 tesis clavadas en un portalón de madera, la imagen mental de aquel desafío a Roma, siempre me resultó fascinante. Es la época primera del desarrollo de la imprenta, en la que la velocidad de las tesis novedosas se acelera. “En el corto espacio de cuatro semanas, antes de que Lutero pudiese conseguir las opiniones de estudiosos y escolásticos, fueron impresas las tesis y circularon por toda Alemania y Suiza” (‘Lutero y el nacimiento del protestantismo’, James Atkinson, 1968). Estoy lejos de ser un especialista, pero pienso que merece la pena reflexionar hoy sobre el impacto de aquel gesto de Wittemberg en nuestra propia época y en la Europa actual.

Lutero, cara y cruz

En los países nórdicos o de influencia luterana se tiende a resaltar los lazos de las 95 tesis con la idea moderna de libertad de expresión; la oposición de Lutero a las indulgencias se presenta como temprana lucha contra una corrupción -para ellos- más bien sureña, aunque en realidad afectara en aquella época a todo el mundo católico (que incluía entonces el centro y norte de Europa). Si hay otros ángulos posibles, por poner un caso, el vínculo casi invisible que unió al apartheid histórico de Sudáfrica con un cierto concepto luterano de “pureza”, eso tiende allí a ser menospreciado o desconocido.

Guía rápida para entender el acuerdo de libre comercio con Canadá (CETA)

Publicado originalmente en eldiario.es

TTIP CETA

¿Qué es el CETA?

El CETA es el Acuerdo Económico y de Comercio que la Unión Europea ha cerrado con Canadá, un tratado de libre comercio destinado a facilitar los intercambios económicos entre las potencias a uno y otro lado del Atlántico. Las siglas con que se le conoce responden a su nombre en inglés: Comprehensive Economic and Trade Agreement.

¿Quién lo ha negociado?

 La Comisión Europea y el gobierno de Canadá. Los comisarios de Comercio, primero Karel de Gutch y desde 2014 Cecilia Malmstrom, han sido los encargados de negociar en nombre de los veintiocho países de la Unión, que han cedido sus competencias en materia comercial al Ejecutivo comunitario. Steve Verheul ha sido el negociador jefe de Canadá hasta agosto, cuando el primer ministro lo sustituyó por Pierre Pettigrew.  

El órdago de Matteo Renzi

Publicado originalmente en esglobal.org

renzi

Vía libre al referéndum en Italia sobre la reforma constitucional que es clave para determinar el futuro del país.

El 4 de diciembre, primer domingo del mes, es la fecha definitiva que se ha establecido para celebrar el referéndum sobre la reforma constitucional en Italia. Una fecha clave no sólo para el futuro del país, sino también para su primer ministro, Matteo Renzi, quien afirmó hace unos meses que, de perderlo presentaría inmediatamente su dimisión como jefe de Gobierno.

La consulta a la que se someterá a la opinión pública italiana arranca de una iniciativa del propio Renzi cuando aún no era primer ministro. A comienzos de enero de 2014, y poco después de ser elegido secretario general del Partido Democrático (PD), Renzi envió a las diferentes fuerzas políticas una propuesta que contenía una serie de reformas fundamentales entre las que se encontraba el fin del “bicameralismo perfecto”, una suerte de estructura del poder legislativo que daba igual capacidad a las dos Cámaras (la de diputados y el Senado) según la Constitución de 1947. En ese sentido, el político florentino consideraba que esta igualdad en la capacidad legislativa de ambas cámaras constituía un claro impedimento para la gobernabilidad del país. El procedimiento legislativo italiano obligaba y sigue obligando a que un determinado texto, para convertirse en ley, debe contar con la aprobación de las dos Cámaras de un texto idéntico: si una de ellas cambia una sola palabra del proyecto de ley que ha sido aprobado en la otra, entonces debe retornar de nuevo a la Cámara donde inicialmente se aprobó (para después ser confirmado por la otra), lo que ha tenido como consecuencia fundamental una eternización de la tramitación parlamentaria de los diferentes proyectos de ley.

Europa no tiene quién le escriba

Publicado originalmente en www.ahorasemanal.es

europa no tiene quien le escriba

En 1992 Europa pintaba mucho en el mundo, seguramente mucho más que ahora. Sus dirigentes eran conscientes de que se estaba ventilando un determinado modelo de sociedad. Derrumbado el comunismo, solo quedaba elegir entre el capitalismo salvaje que los halcones de la economía norteamericana proyectaban al resto del mundo y los valores humanistas de una Europa que ponía la libertad y la igualdad por encima de la productividad y el beneficio a toda costa.

Acababa de concluir la primera Guerra del Golfo, de la que Estados Unidos impuso una única visión. Lo hizo a través de la CNN, la única cadena de televisión a la que la maquinaria militar y administrativa estadounidense permitió rodar libremente y distribuir a todos los demás medios las imágenes.

Los líderes europeos decidieron contrarrestar el monopolio estadounidense creando su propia cadena paneuropea de información. Hoy, con toda seguridad, aquella iniciativa no hubiera sido posible. Pero en la todavía incipiente Unión Europea se produjo una auténtica conjunción planetaria de dirigentes convencidos de que la UE carecería de un verdadero y decisivo poder si no contaba con grandes medios informativos que transmitieran, educaran y ahormaran los valores del denominado acervo comunitario.

El francés Jacques Delors al frente de la Comisión Europea; François Mitterrand, presidente de Francia; Bettino Craxi, jefe del gobierno italiano, y Felipe González, presidente del gobierno español —todos ellos socialistas—, impulsaron la creación de Euronews, la primera cadena paneuropea de información continua, y la segunda del mundo tras la CNN.

Las emisiones comenzaron el 1 de enero de 1993, coincidiendo con la entrada en vigor del mercado único europeo, el primer gran paso hacia la integración de un continente sacudido por más de dos mil años de guerras, las dos últimas tan mortíferas y letales que envolvieron en su tragedia a todos las regiones.

Rusia: elecciones y conservadurismo del siglo XXI

Victoria esperada de Rusia Unida y baja participación. Más del 52 por ciento de los potenciales votantes de las elecciones parlamentarias rusas no acudió a la cita. Y si acudió fue para apoyar una determinada idea de gobierno. Porque la mezcla de crisis (sanciones económicas del exterior, conflictos de Crimea y Ucrania), más una cierta estabilidad interna, confluyen en un sistema productor de conservadurismo social que beneficia al Kremlin.

rusiaEl partido que respalda a Vladimir Putin (RU) obtuvo en torno al 54 por ciento de las papeletas electorales  de las listas partidarias, a las que habrá que sumar los que sean elegidos individualmente (sistema de voto mayoritario) en 225 distritos. Por el momento, entre los 14 partidos que compitieron electoralmente, además de RU, únicamente el Partido Liberal Democrático de Vladimir Zhrinovski (aquel ultraderechista excéntrico), el Partido Comunista de la Federación Rusa y el Partido Rusia Justa, obtuvieron porcentajes (entre el 15 y el 8%) que les permiten tener representación. Esos tres partidos responden conscientemente al concepto de “oposición leal”, en la que se mezclan los comunistas de Guennadi Ziugánov y los ultranacionalistas de Zhirinoski. Los demás, por el momento, quedan fuera de la Duma, aunque puedan obtener algún parlamentario aislado en la elección individual.

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