En las últimas semanas asistimos impávidos a la invasión rusa de Ucrania sin saber cómo se solucionará. Algunos consideran que el problema se solucionará por la vía diplomática, otros que ayudando a Ucrania a defenderse. Gane quién gane el conflicto seguirá latente y es muy probable que pase por la integración europea.
A lo largo de la historia, el ser humano, se ha ido integrando con otros como vía para la solución pacífica de los conflictos con sus vecinos. Primero en ciudades, luego en Estados y ahora en entidades supranacionales.
Aunque sea desgarrador para los ucranianos contemplar cómo la OTAN y la UE atienden muy parcialmente sus peticiones de socorro ante la destrucción de su país por la Rusia de Vladímir Putin, no deja de ser encomiable, desde una perspectiva global, los intentos casi desesperados de ambos conglomerados por evitar el choque frontal, ése que “desencadenaría la III Guerra Mundial”, en palabras del presidente norteamericano Joe Biden.
Todas las maniobras de contención realizadas hasta ahora –negativa a imponer una zona de exclusión aérea, también de facilitar aviones de combate, entre las más destacadas- tal vez se revelen inútiles para evitar un choque que más tarde o más temprano terminará por producirse. La llave de ese apocalipsis está aún en poder del presidente ruso, quién finalmente decidió provocar una catástrofe con la que vengar la que según él fue la mayor de las acaecidas en el siglo XX: el derrumbamiento y desaparición de la Unión Soviética.
Tras la invasión de Ucrania, el aislamiento internacional de Rusia salta a la vista. Pero su soledad no es completa, contra lo que se da a entender en distintos medios.
Otro asunto, que no tiene por qué ser totalmente simétrico, es el nivel de retraimiento personal de Vladimir Putin. Probable, dadas las circunstancias, aunque tampoco hay que asumir como artículo de fe los titulares que lo tachan de loco solitario.
En el contexto actual, seguramente escucha poco a su entorno de asesores, como cualquier dirigente autoritario y poderoso.
Una familia en la frontera polaco-ucraniana en Medyka, sureste de Polonia, huye de la invasión rusa a su país. | EFE
Eso les decían a los estudiantes africanos y asiáticos que querín subir a un tren o un autobús para huir de Ucrania. Por cierto, que por este episodio hemos sabido que en el país había hasta 15.000 estudiantes extranjeros, lo que revela universidades de calidad y de precio asequible, herencia de la URSS y un sistema flexible de visados.
«No a la guerra «era el grito que resonaba en nuestras calles, cuando el trío de las Azores decidió invadir Irak en una guerra estúpida, alegando unas inexistentes armas de destrucción masiva.
Al margen que el rechazo a la guerra deba de ser una actitud firme en cualquier persona de bien, ahora la situación es distinta y no distante(Calvo Sotelo, para no mojarse en el apoyo a ninguno de los dos contendientes en la Guerra de las Malvinas, dijo que era un conflicto distinto y distante).
Xi Jinping ha recibido a Vladimir Putin al inaugurarse los Juegos Olímpicos de Invierno 2022. Ha sido la primera reunión bilateral de ese nivel que el presidente de China mantiene con un mandatario extranjero desde que estallara la pandemia de coronavirus en Wuhan, hace ya más de dos años.
Pero no nos engañemos ante la imagen del día: ambos presidentes se siguen mirando un poco de reojo, aunque hoy parezcan predominar los gestos amistosos.
Año Europeo de la Juventud: El año 2022 se ha declarado año europeo de la Juventud que esperemos tenga un contenido real ya que la juventud reclama más atención. En las páginas centrales dedicamos un dossier especial en torno al tema en donde junto con las principales organizaciones de la sociedad civil europeístas juveniles como ESN España, JEF España y Madrid, Jóvenes del Movimiento Europeo o Juveucan, presento un artículo demandando una mayor acción.
Francisco Aldecoa Luzárraga. Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento EuropeoArticulos
Por lo menos no se le podrá acusar al presidente francés Emmanuel Macron de falta de ambición. Desde este primero de enero y durante seis meses Francia asume la presidencia rotatoria del Consejo Europeo, con un programa que se resume en “conseguir una Europa poderosa en el mundo, plenamente soberana, libre de adoptar la política que crea más conveniente y dueña de su destino”. Tal es la meta, para cuyo logro Macron ha dispuesto nada menos que la celebración de cuatrocientas reuniones ministeriales y de instituciones y organismos comunes de los Veintisiete, a lo largo de este primer semestre. El objetivo es que, cuando Francia pase el testigo a la República Checa el próximo 1 de julio, la UE haya consolidado un puesto de gran potencia en la pugna que ahora mismo libran en la geopolítica global Estados Unidos, China y Rusia.
Pedro Gonzalez, Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.Articulos