Publicado originalmente en Periodistas-es
A finales de enero, Tony Hall, director general de la BBC, dimitió. Tenía mandato hasta 2022, pero Hall prefirió dejar el puesto que ocupaba desde 2012. Y aunque en principio no se relacione ese hecho con el Brexit resulta significativo que esa renuncia tuviera lugar pocos días antes de la salida del Reino Unido (RU) de la Unión Europea (UE).
Porque no es posible referirse al origen del Brexit sin echar un vistazo al comportamiento hostil -durante décadas- de la mayoría de los medios de comunicación británicos hacia las instituciones europeas. Y aunque en la BBC haya habido esfuerzos de imparcialidad, a lo largo de años también recibió acusaciones de lo contrario por ofrecer cobertura (¿excesiva?) a la línea de diarios como el Daily Mail, The Sun, Daily Express o The Daily Telegraph. Todos ellos sistemáticamente antieuropeos.


Ar
Fr
En
12 de junio de 1985. El entonces presidente del Gobierno y el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe González y Fernando Morán, firmaban la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE, hoy convertida en Unión Europea), en un solemne acto en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid.
Con el presidente Donald Trump nadie podrá llamarse a engaño. La tosquedad de sus modales muestra con descaro e insolencia sus intenciones de boicotear o enfrentarse abiertamente a aquellos organismos internacionales que no se ajusten a sus intereses. Los últimos en experimentarlo son los funcionarios de la Corte Penal Internacional (CPI) que investigan presuntas violaciones de los derechos humanos, cometidos por tropas y agentes de seguridad estadounidenses en Afganistán.
Europa muere cada vez que se encoge de hombros frente a la política de ‘los Estados primero’. Su desintegración no es un acontecimiento repentino, sino un proceso caracterizado por el menoscabo de sus vínculos y la renacionalización de la política.
Publicado originalmente en
Publicado originalmente en Atalayar.com.
Tras la peste de Londres, 1665: « No fue el menor de nuestros infortunios que, una vez terminada la epidemia, no terminara el espíritu de rencillas y discordias, de difamación y de reproches, que para decir verdad ya había sido el gran perturbador de la nación ». Lo escribió el gran Daniel Defoe en su exhaustivo Diario del Año de la Peste, publicado en 1722, meses después de que Inglaterra se alarmara de nuevo por las noticias de un brote surgido entonces en Marsella.
