La Eurocopa 2016 de fútbol comenzó el 10 de junio en Francia. Durante un mes, Europa dará la espalda a las diversas crisis que atraviesa – excepto, quizás, el Reino Unido, donde la campaña a favor o en contra de Brexit está en pleno auge.
Mientras tanto, los inmigrantes siguen acudiendo a Europa por mar, arriesgando sus vidas, después del cierre de la ruta de Turquía desde la entrada en vigor del Acuerdo entre la UE y Turquía : desde el inicio del año, más de 200.000 han entrado en Europa y casi 2.900 han muerto o desaparecido en el mar.
El filósofo Slavoj Zizek cuenta una anécdota de la Primera Guerra Mundial que probablemente es una leyenda urbana. El cuartel general alemán envió un cable a su homólogo austriaco con el texto: "En nuestra parte del frente la situación es seria pero no es catastrófica". A lo que los austriacos respondieron: "Aquí la situación es catastrófica, pero no es seria". Digamos que en este caso podríamos cambiar la situación, y donde dice Alemania, poner Unión Europea.
Durante unas horas, toda Europa estuvo pendiente de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 22 de mayo en Austria ante la posible victoria del candidato de la extrema derecha, el vicepresidente del Partido Liberal (FPÖ, Freiheitliche Partei Österreichs) Norbert Hofer, a falta del recuento de los 70.000 votos por correo. Contados éstos, la balanza se inclinó, por poco, por apenas 31.000 votos, del lado del candidato verde Alexander van der Bellen. Un resultado que causó alivio en la mayor parte de las cancillerías europeas ante la posibilidad de que Austria fuera presidida por el dirigente de un partido euroescéptico que ha pedido la salida de su país de la eurozona, que sostiene que hoy no entrarían en la Unión Europea si tuvieran que hacerlo y que rechaza que los austriacos contribuyan a los fondos para los refugiados o para "el saco sin fondo del sur", sobre todo Grecia, de la que piden su salida de la UE.
Es el manifiesto por una Europa Federal fruto de las reflexiones de Altiero Spinelli, Ernesto Rossi, Eugenio Colorni y Ursula Hirschmann, escrito en 1941, durante el tiempo que estuvieron presos por su oposición al régimen fascista italiano en la isla de Ventotene, una pequeña isla próxima a la región italiana del Lazio.
Europea (1970-1976) y fue elegido eurodiputado en 1979 en las primeras elecciones europeas por sufragio universal directo. En 1984 promovió en el Parlamento Europeo el conocido como “Tratado Constitutivo de una Unión Europea” o Tratado Spinelli, que fue aprobado por una amplia mayoría de la eurocámara, sin embargo, aunque fue bloqueado por los Estados, ha sido de gran influencia en los pasos de la Unión Europea hacia la Unión Política.
Ernesto Rossi (1897-1967), fue un político, periodista y economista italiano. Después de la liberación de Italia fue subsecretario de Estado para la Reconstrucción y presidente de la entidad encargada de vender todo el material bélico confiscado o abandonado en Italia después de la II Guerra Mundial. Fundador del periódico “Cronache dal mondo”.
Suben las temperaturas y comenzamos a viajar por nuestra geografía, antes nacional y ahora moderna y europea, siguiendo las recomendaciones de añejas guías de viaje como: Somos únicos, Como lo nuestro, nada y Qué lindo es mi pueblo. Y nos encontramos sorpresas...
Lo que más me impresionó, lo que más, lo que más, y eso que el pueblo tiene cosas lindas, porque las tiene, qué caramba, pero lo que más, lo que más, lo que más, hasta el punto de que llevo días dándole vueltas, fue el plato de almejas sobre la barra del bareto pegado a la muralla. Deduje que eran almejas por el tamaño de las conchas, porque estaban cubiertas de una extraña salsa, no amarilla, sino amarillenta, para ser preciso. Debían haber sido cocinadas a primera hora de la mañana, eran las ocho de la tarde y allí estaban, sobrevoladas por moscas y otros dípteros. Si alguien se atrevió a degustar los moluscos bivalvos al término de la jornada, seguramente apareció unos días más tarde en las páginas del diario local como fallecido en medio de una horrorosa agonía. Porque aquello no podía causar una intoxicación mediana, sino la muerte, directamente, en medio de horribles dolores medievales. Qué pena. Moluscos recogidos con esmero, transportados seguramente de manera cuidadosa manteniendo la cadena de frío para terminar de esa manera.
En el lusitano y vecino país, tan ignorado como despreciado muchas veces, el local habría sido cerrado hace años.
El bareto era, por lo que vi después, una buena representación del pueblo, con las paredes cubiertas de mugre y grasa, botellas añejas, precios de platos, chuches para los infantes y los habituales billetes de lotería. En el mostrador, sin cubrir, se acumulaban otra larga serie de productos presumiblemente tóxicos, bocadillos, montados y pinchos de varias especies, todas ellas grasientas y de oscura apariencia. Todo muy medieval, ya digo.
Se esperaba que el Libro Blanco (White Paper) del gobierno Cameron dinamitara la BBC. No ha sido para tanto, pero la propuesta lleva en si las semillas para un radical debilitamiento del organismo que ha sido modelo del servicio público en toda Europa y que es, sin duda, la más poderosa organización audiovisual del mundo.
El Libro Blanco es la propuesta del gobierno conservador para la renovación de la Carta Real, la norma que confía el servicio público y sus misiones a la BBC. Ha venido precedido por una gran polémica, dada la confesada animadversión del Secretario de Cultura contra la Corporación. John Whittingdale ha llegado a decir que la desaparición de la BBC era una posibilidad muy tentadora. Por eso el informe se ha acogido con un cierto alivio.
En cualquier caso, el proceso no deja de suscitar envidia. Para elaborar este documento se ha recogido las aportaciones de más de 192.000 ciudadanos, 300 organizaciones, las opiniones de otros 4.000 en una encuesta y dos informes de expertos independientes. Y a partir de aquí se abre el debate que concluirá con la aprobación de la nueva Carta, que entrará en vigor el 1 de enero de 2017, con una validez de 11 años para desacoplar su vigencia de los períodos electorales.
Precisamente la víspera del Día de Europa, a cuya ceremonia en Madrid nunca faltaba, nos ha dejado, víctima de un infarto, Fernando Alvarez de Miranda, Presidente de honor del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo. Todo el europeísmo de España se siente de luto y vive con dolor su fallecimiento.
Había sido nuestro Presidente desde 1978 a 1986. Bajo su presidencia el Movimiento Europeo de España dejó de vivir en el exilio, en el que forzadamente tuvo que actuar durante el régimen franquista, bajo las presidencias de Salvador de Madariaga, Rodolfo Llopis, Manuel de Irujo y Miguel Coll i Alentorn. Era el año de la aprobación de la Constitución, con la que España no sólo recuperaba la democracia sino que, por ello mismo, se ponía en condiciones para adherirse al proyecto de integración europea.
Fernando Alvarez de Miranda, político de estirpe democristiana, mantuvo un fuerte y constante compromiso con el europeísmo desde los años 50. Perteneció a ese grupo de políticos españoles que tuvieron la intuición de identificar la causa de la reconciliación y de la democracia en España con la causa de la Europa unida, según el impulso de los “padres fundadores”. Y fue uno de los promotores de la constitución en el lejano 1954 de la Asociación Española de Cooperación Europea (AECE), uno de los núcleos más activos del europeísmo en la España interior durante la dictadura de Franco. Ejerció la responsabilidad de la Secretaría General de la AECE durante muchos años. En ella muchos jóvenes españoles de entonces nos formamos en los ideales de una Europa integrada, edificada bajo los valores de la paz, las libertades, la democracia, el imperio del Derecho, el pluralismo político y la solidaridad.
La AECE, entonces presidida por José María Gil-Robles, fue un sujeto decisivo en la preparación del llamado “contubernio de Munich” (junio de 1962), junto con el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo en el exilio, presidido por Salvador de Madariaga. En la AECE se elaboró el borrador de declaración, que sirvió de base para el texto que se adoptó por consenso en el Congreso de Munich, y se configuró el nutrido grupo de participantes que del interior de España acudieron a la ciudad bávara.
Eugenio Nasarre, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento EuropeoOpinión
Fue otro 18 de abril cuando se publicó por vez primera L’Humanité, un diario militante. Fue en 1904, hace 112 años. Jean Jaurès fue su fundador. Ahora la supervivencia del diario está en peligro y es preciso reivindicarlo.
El espíritu de Jaurès subyace estos días en la plaza de la República de París, como antes en la Puerta del Sol y en todos los puntos del planeta en los que la cólera social se ha expresado rebelándose contra los adeptos del cinismo financiero y los paraísos fiscales.
Patrick Le Hyaric, director de la publicación, ha lanzado el grito de alarma sobre las finanzas del histórico diario: «L'Humanité pende de un hilo». A finales del año 2015, L'Humanité seguía vendiendo 37.000 ejemplares impresos, pero para lograrlo perdía 50 céntimos por ejemplar vendido. Las ayudas que recibe son menores que otros periódicos y no acepta cualquier tipo de publicidad.
L’Huma, como se dice familiarmente, fue primero un diario socialista, luego comunista. En 1994, abandonó su subtítulo de “órgano central del Partido Comunista Francés”. De algún modo, dejó atrás la guerra fría y sus capítulos oscuros. Se constituyó una nueva sociedad editora y las páginas de L’Humanité hicieron un esfuerzo para regresar a los orígenes. Ahora pertenece a accionistas individuales y a la Sociedad de Amigos de L'Humanité. En la evolución del diario, quedó claro a finales del siglo XX que sus lectores, militantes o no, querían ver reflejadas en sus secciones una visión más abierta de la izquierda francesa y planetaria.
Los ciudadanos de Britain (el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte) podrán optar por su Exit (salida) de la Unión Europea. Esa posibilidad, resumida en la contracción Brexit, ya parece proponer per se la opción del abandono.
Incluso los argumentos de David Cameron para permanecer en la UE están tan llenos de condicionalidad que refuerzan el ‘no’ de sus oponentes ideológicos cercanos (Boris Johnson y otros dirigentes conservadores, el UKIP, etc).
Otro factor que tiende a reforzar a éstos es la contradicción profunda de las filas europeístas. Porque ahí se sitúan tanto altos ejecutivos de la City como la mayor parte de la izquierda británica, en realidad ambos grupos muy enfrentados en todo lo demás.
Para colmo, como señala Lluís Bassets, «los partidarios del Brexit tienen la intención de abrir al día siguiente [si triunfara el 'let's leave', es decir, 'salgamos'] una negociación con Bruselas en la que se discuta el futuro estatus británico» (El País, 6 de marzo). Porque en ningún caso han dicho que quieran utilizar el artículo 50 del Tratado de Lisboa que determina el mecanismo preciso de cualquier estado miembro para salir de la UE. De modo que podemos pensar que –reférendum por medio- lo que quieren es sencillamente tener un estatus aún más privilegiado, distante, evitando todo aquello que nos les convenga; pero manteniendo voz y su voto en Bruselas.«Los conservadores se enfrentan a lo que podría describirse como un escenario escocés dentro de su propio partido: un referéndum que decisivamente no consigue resolver un problema, mientras la facción por el Brexit asciende, enfadada y determinada», dice Owen Jones (eldiario.es/The Guardian, 23 de febrero).
Tan solo 18 meses después de que una encuesta revelara que más de la mitad de los alemanes se sentían “extremadamente satisfechos” con su vida, la confianza se desvaneció.
La angustia alemana está de regreso. O, al menos, se está reuniendo con sus abogados para arreglar una gira que certifique el reencuentro. Después de 18 años fuera del país en el que crecí, me he mudado de nuevo a Berlín y sigue sorprendiéndome la preferencia a prueba de todo que tiene el lugar donde nací por el pesimismo.
La falta de confianza en uno mismo se hace patente en el kiosco donde compro el periódico: " La cuenta regresiva de la Canciller: ¿Cuánto tiempo le queda?"; “ ¿Se podrá salvar?”; “ ¿Los alemanes nos hemos vuelto locos?” (del diario Die Zeit)
No presten atención a eso de la austeridad, desde Alemania es solo algo que ocurre en otros países. No tengan en cuenta que la cerveza y el pan están más baratos, que el costo de vida sea mucho menor que en la mayoría de los países del norte de Europa y que, a su vez, los salarios sean más altos que en el sur europeo. Tampoco le den importancia al hecho de que Alemania sea el último campeón mundial de fútbol y que la semana pasada haya sumado el título de campeón europeo de balonmano y un título de Grand Slam en tenis. Al que hable con la gente en los cafés o en los bares le dirán o que el país se está yendo a la ruina o que falta poco para que empiece a hacerlo.